jueves, 23 de octubre de 2014

UN ESCRITO QUISQUILLOSO

Como bien saben queridos lectores, mis escritos apuntan a la defensa de los derechos de la mujer, una denuncia que da voz de aliento al hecho de poner freno a la involución social-cultural en la que estamos sumergidos. En el periodismo, la crítica es un género que debe cumplir con tres elementos fundamentales: informar, educar y orientar, y con pena debo decir, leí hace unos días una crítica de la Revista el Malpensante titulada “Duro contra el perreo” (que más bien debió llamarse “arriba con el perreo”). En ninguna oración defendió los elementos esenciales de la crítica, raro en una revista caracterizada por hacer escritos concienzudos, al contrario desinformó y hasta confundió.
El escrito pretende atacar la Campaña “Usa La Razón” justificándose con argumentos banales y superfluos, dictaminando de manera fatua que la campaña es pueril, sin darse cuenta su autor que el mismo artículo también lo es. “Usa la razón” en contra del reguetón, fue emprendida y es liderada por estudiantes de Diseño Visual de la Fundación Universitaria Unipanamericana de último semestre, a la cual se sumó como fotógrafa y creativa de la Universidad Jorge Tadeo Lozano Lineyl Ibáñez, cuya idea ha sido reconocida por diferentes medios de comunicación de América Latina. No pretendo que las opiniones apunten a un solo norte, pero cuando estamos en desacuerdo nuestra palabra toma respeto en la medida que emitamos conceptos sanos y basados en una investigación previa, que en este caso, está reflejada en una realidad que modela con preocupación comportamientos nocivos en los jóvenes.
El Malpensante agrega: “…En los años cuarenta, cuando la cumbia empezaba a tomarse los grilles bogotanos, el fundador del Gimnasio Moderno escribió un escandalizado artículo sobre los bailes juveniles que, en su opinión, carecían de propiedad y decoro”. Denota la falta de criterio cuando confunden un problema de racismo de la época con uno actual que refiere a la mujer como objeto y que además, sin necesidad de ser muy inteligentes para darse cuenta, se ha convertido en una problemática social que merece la atención del Estado y principalmente de los padres de familia. Las famosas tardeadas, las rondas sexuales protagonizadas por pre-adolescentes, el pensamiento de un niño(a) de 6 años frente al sexo, son solo algunos de los puntos a analizar frente al lenguaje de la música y sus mensajes. Cuando nos referimos a letras sugestivas en otro género distinto al reguetón, como el de las Hermanas Calle “si no me querés te corto la cara, con una cuchilla de esas de afeitar…” hablamos de un género musical que no ha modelado comportamientos en lo jóvenes y que además, nunca vamos a escuchar en una fiesta adolescente, ni mucho menos es una canción que estimule en el cerebro el deseo sexual y va a ser bailada de la misma forma como se baila el reguetón (simulando un ritual de apareamiento sexual animal).
Todo cambio genera molestias como aceptaciones. En el caso de la música, su evolución ha generado transformaciones sociales a nivel mundial que van desde la moda de Elvis Presley hasta el estilo de vida de Cindy Lauper. En nuestros días lo más adecuado es referirnos a la involución de la música. Con el reguetón incitando el sexo salvaje y el poder del macho sobre la mujer como objeto, y una juventud entera consumiendo este mensaje con la ayuda de los medios de comunicación, podemos decir que las cartas están echadas dando ventaja al ocio y el dominio económico. El poder del lenguaje capacita la medida de influencia sobre uno mismo y sobre los demás, de manera constructiva o destructiva, se convierte en uno de los principales filtros de la realidad personal, ya que expresa identidad, valores y creencias. La música reguetón está cambiando la actitud de los niños y adolescentes. Así, en vez de atacar una campaña que consideran inmadura, inútil y abstracta, sería interesante ver qué tienen para aportar como medio de comunicación a una causa que vale la pena defender.

Yo pensaría que las pruebas Pisa nos seguirán dejando en los últimos lugares, siempre y cuando no exista en este país un periodismo (denominado el cuarto poder) crítico, ético, educativo y que sea un pilar de construcción social que ayude  a formar a la juventud.

martes, 30 de septiembre de 2014

LA MÚSICA, UN LENGUAJE QUE MODELA COMPORTAMIENTOS

Uno de los beneficios más referidos sobre la influencia de la música en el cerebro humano, sin duda, es el llamado efecto Mozart, que afirma que los fetos y bebés que escuchan esta música son más abiertos a los estímulos, más concentrados y tranquilos y, de hecho, más inteligentes. Sin embargo, y a causa de la evolución que ha tenido la música desde los años 50, con la llegada de Elvis Presley, los Beatles y otros exponentes del rock and roll, el mundo empezó a ser testigo de un cambio cultural en el comportamiento de los adolescentes, principalmente.
Mientras esto sucedía, diversos estudios en varios países arrojan resultados abrumadores sobre los efectos que tiene cada género musical en el cerebro humano, pero más que los sonidos de una melodía, es el lenguaje el principal detonante. Para comprender lo anterior, es necesario conocer, por lo menos, el significado de la neurolingüística, que es la ciencia que estudia los mecanismos utilizados por el cerebro para facilitar el conocimiento y la comprensión del lenguaje, ya sea hablado o escrito. Aristóteles decía: “la música imita directamente las pasiones o estados del alma”, y fue utilizada por Platón en sus conferencias en el Liceo de Atenas, porque según, influían en las emociones del público.
La música sigue sufriendo grandes cambios, y en este milenio, más que beneficios, el surgimiento de nuevas tendencias musicales despierta la preocupación de una sociedad que observa sin mucho qué hacer, cómo los jóvenes están copiando estilos de vida nocivos para su formación, ya que modifica comportamientos y cambia la prioridad de los valores, dando ventaja a la moda, el ocio y el poder económico. Situación que ha sido beneficiada por los medios de comunicación, ya que sin ellos, estos géneros musicales no estuvieran hoy en los rankings de los más populares.
La influencia no es solo en humanos, también en animales. Hace poco leía en un diario europeo que un zoológico de Londres utilizaba la música reguetón como mecanismo de estimulación para que unas tortugas galápagos (en vía de extinción) se aparearan con éxito, esto se logró después de realizar innumerables estudios. Si esto es posible en seres irracionales, imagínese lo que puede hacer en el cerebro humano. En lo que va corrido de este año, las cifras de embarazos entre niñas de 10 a 16 años aumentaron desmesuradamente. El ICBF está aplicando campañas y estrategias para una mejor educación sexual, pero hasta el momento nadie se ha preocupado por dar control a otros factores que están afectando de igual o peor forma.
Los niños, principalmente en la edad pueril, son muy sensibles al lenguaje de los adultos, y más si es emitido a través de una canción que genera otras sensaciones en el cerebro como el deseo sexual. El poder del lenguaje capacita la medida de influencia sobre uno mismo y sobre los demás, de manera constructiva o destructiva, se convierte en uno de los principales filtros de la realidad personal, ya que expresa identidad, valores y creencias, capacidades y se describen los comportamientos y el entorno. El lenguaje es modelador de las actitudes. Por tanto, todas las personas deberíamos prestarle más atención al lenguaje, porque modela comportamientos.

Así, antes de amenizar la fiesta de su hijo(a) de 5 años con la canción “el serrucho” o “travesura”, piense en los mensajes que ellos reciben a través de los siguientes códigos: “a ella le gusta que le den duro y se la coman”, “se pone putita cuando está bellaquita”. Los comportamientos están modelándose, los estímulos siguen ahí, y son muy pocos los que captan el detalle. El trabajo para mantener la salud mental de nuestros hijos empieza en nosotros, apoyado difícilmente en el manejo que le dé a esto los medios de comunicación; al final de la lista coloco a los reprimidos compositores que insisten en seguir maltratando su ser con letras que lo único que reflejan son una categorización de lo que quieren ser y no son.

martes, 5 de agosto de 2014

JUGUETES INFANTILES: ENTRE LA MODA Y LA VIOLENCIA

Mientras la observo jugar atino mis sentidos para adentrarme en su mundo y entender su lenguaje, soliloquios llenos de fantasía parecen anunciar un viaje a otra dimensión que atrapa su total atención. Está inmersa en un libreto mágico que evidencia la participación de una Barbie frustrada porque en su ropero hacen falta vestidos de moda y un Ken metrosexual y ególatra que se cree el dios de la belleza. La quimera llega hasta donde el bien lucha contra el mal; La Pony princesa Twilight Sparkle intenta salvar el mundo de las oscuras intenciones de Nightmare Moon en un pueblito diseñado para caballos miniatura. Este es otro juego, uno de grandes ligas, que roba inocencia y donde reina el marketing estadounidense.
No solo me doy cuenta de que el diseño industrial de estos juguetes infantiles guarda cierto mensaje, sino el estilo de vida que una muñeca Barbie muestra a las niñas. Pertenezco a la generación de los ochentas y por mis manos pasaron muchas Barbie. Aun cuando era fascinante ver un modo de vida con lujosos autos, una mansión de ensueño, tener 50 años y aún seguir con medidas y aspecto de quinceañera, jamás me salí del hecho de que era un simple juego. Las generaciones de hoy, y me refiero a los niños nacidos después del dos mil, tienen la particularidad de mezclar esta fantasía con sus vidas.

Un día cualquiera mientras le hacía un peinado a mi hija de 5 años, quedé perpleja ante su descontento
–“mami las princesas no se peinan así, hazme una china de medio lado igual que cenicienta”- Para muchos padres no es extraño que su hijo(a) quiera parecerse a su personaje favorito, pero cuando tu hija(o) te dice que no ordenará su habitación porque eso no lo hacen las princesas sino los lacayos, es cuando empiezas a poner muchas cosas en orden que antes te parecían normales. Si bien los hijos no vienen con un manual, este tipo de situaciones te enseñará lo analítico que deberás ser a la hora de permitir acceso a tu hijo(a) a ciertos juguetes y programas de televisión.
En el tema de los varones, además de que están viendo enormes senos en una muñeca Barbie desde que son unos bebés, es abrumador el factor violencia que viene adherido en algunos juguetes; los Max Steel por ejemplo, son muñecos amorfos y terroríficos que siempre tendrán una misión relacionada con la guerra.  A todo esto se suma el masivo aumento de los videojuegos como una motivación más para mantener a los hijos desarrollando un juego que los incomunica. Mi experiencia indica que son más los efectos negativos debido a este tipo de juguetes, a esto le agregamos los fracasos de la crianza reflejados en la rebeldía muy común en estos días, por ello, muchos padres preferimos organizarle a nuestros hijos(as) actividades coordinadas bajo la supervisión de un adulto, lo que prácticamente inhibe la posibilidad del juego libre, convirtiendo a nuestros hijos en la generación del juego construido y supervisado, siendo esto último el efecto (sin intentar ser una experta porque como muchos padres estoy en etapa de aprendizaje) de ese temor que nace por proteger su inocencia.
Deténganse por un momento a pensar qué mensaje deja a tu hija jugar con unas muñecas que se hacen
llamar integrantes de la pandilla de la muerte. Las Monster High, entraron en furor hace poco, y su diabólica apariencia no me causa ninguna gracia. Esta muñeca al igual que la Barbie y otros juguetes, se han esforzado por reflejar que la belleza exterior, la buena apariencia y la moda valen más que muchos aspectos dejados pasar por alto a la hora de fabricar un juego infantil. El programa Ositos Cariñositos del canal Disney, por ejemplo, muestra características diferentes en cada uno de sus personajes, y no son precisamente valores, a algunos de ellos sus creadores los bautizaron “dormiloncito” (se la pasa con pereza todo el día); “gruñosito” (es grosero y por todo se queja); “revoltosito” (carece de creatividad y es muy torpe). A simple vista estos personajes parecen adorables, pero ¿qué mensaje le transmite a tus hijos? ¿Ya lo habías pensado?

La pretensión no es encapsular a nuestros hijos, apagarles la televisión y solo comprarles carritos de plástico o muñecas bebés. Estar atentos en el tipo de marketing que consumen nuestros hijos hace parte de la crianza, incluyo el internet; mostrarles la diferencia entre lo bueno y lo malo, lo real y la fantasía, pero sobre todo inculcarles valores y mostrárselos con el ejemplo. Lo demás vendrá por añadiduras.

jueves, 31 de julio de 2014

COMO EL AVESTRUZ

Esta mañana bien temprano cuando me disponía a escuchar el noticiero de tv. me enteré en menos de cinco minutos de tres macabros hechos: el primero, que un hombre asesinó a su hija de tres años de edad con 39 puñaladas; la segunda, que en Antioquia aumenta la violencia de género; y la tercera, que un incendio acabó con varias casas de un barrio por una riña intrafamiliar. Paso el canal y me encuentro con las aterradoras imágenes del momento, los bombardeos israelíes. Apago el televisor y más tarde retomo mi lectura en busca de algo positivo que alentara mi día, y en cambio lo que a mis ojos llega es la historia de una niña de 10 años víctima de violación sexual por un religioso. A esta niña desgraciada su familia desea asesinar para limpiar la vergüenza con sangre. Ninguna organización defensora de derechos humanos pudo proteger a la menor por lo que tuvo que ser entregada a su familia después de permanecer 22 días hospitalizada. Hoy, no sabemos si vive o no, y su violador estará en la cárcel por muy poco tiempo.
Me detengo a analizar el panorama de mi país un poco más, y es devastador ver cómo mueren de sed los niños de la Guajira, la sequía de la Costa colombiana ha cobrado muchas vidas humanas y animales, y ni qué decir de la improductividad de la tierra que tiene a miles de campesinos cruzados de brazos. Entre tanto el ambiente político cada vez más tenso por las oposiciones no hace mucho al respecto porque están ocupados en asuntos más urgentes, por ejemplo, a quién le corresponde el contrato más gordo. Hay mucho por hacer, y es tanto el desorden, que no se sabe por dónde empezar, yo creo que es conveniente un aseo general de la casa, y eso se logra reuniendo la basura para luego botarla, pero ahí está el problema, que a los que les corresponde la limpieza no les gusta limpiar, y prefieren el desorden y la porquería para que no se note lo que tienen escondido. No crean que trato de culpar a los políticos de nuestro pésimo estado patrio, no señor, ellos proponen y el pueblo dispone.
El mundial de fútbol culminó hace pocos días, nos dejó alegrías, a algunos les dejó penas, nuestros deportistas brillan con luz propia y eso nos deja muy bien representados, aunque no se pueden negar algunos excesos. Días cívicos, compra de costosas camisetas cuyo fin es el enriquecimiento de una marca que no es colombiana, muertos y mucho licor porque no sé a quién se le ocurrió la brillante idea de relacionar el fútbol con el alcohol. Mariana Pajón sigue sumando medallas de oro  y el hecho no fue más que una nota de dos minutos en los noticieros nacionales. Me gustaría que la educación de mi país despertara un poquito de esa pasión que despierta un torneo de fútbol que no va a aportar un céntimo a nada más que a sus bolsillos. Me hubiera gustado ver el país igual de unido, besando la bandera el pasado 20 de julio, cuya independencia pasó por alto.

En un país como el nuestro, donde todo se cocina al revés, si estás en contra de Uribe, eres guerrillero, y si estás en contra de Santos eres paramilitar. Un estigma que nos dividió pero, que tampoco es cierto. Nos quejamos de todo y por todo, pero la única verdad es que ningún ciudadano estamos en condiciones de acusar y defender, porque estamos en el país de la doble moral, donde se defiende lo que me conviene y se acusa lo que no me parece. Todos somos culpables, porque hemos escondido la cabeza en la tierra como el avestruz. Piense y verá.

miércoles, 9 de julio de 2014

LAS REDES SOCIALES, UN MUNDO DESINFORMADO

Una vez vi un Monje anciano echar té en la taza de su aprendiz, cuando estuvo llena, él seguía vaciando el líquido, y aunque su alumno le advertía que estaba derramándose la bebida, el Monje insistía en seguirla llenando. Cuando hubo suficiente té regado en la mesa, el Monje le dice: -así de llena y sucia está tu mente, debes vaciarla para que la sabiduría entre en tus pensamientos- En ese momento supe por qué la confusión me ha llenado de rabia cada vez que visito las redes sociales y encuentro varias versiones de un solo acontecimiento, entonces deduzco que yo también hago parte de ese círculo estúpido e inútil que solo puede dibujar el crimen de la desinformación. Y al igual que yo, está el resto del planeta, nadando en un mar de especulaciones y rumores baratos que crecen como una bola de nieve.
A través de las redes sociales se pueden lograr muchos acometidos, el uso que se le dé depende de cada persona. Una vez leí un artículo que refería una relación injustificada del mal uso del internet con el subdesarrollo, es decir, que por vivir en países con pobreza estábamos destinados a no sacarle el mínimo provecho al uso de la red. Es una locura hacer una generalidad de semejante magnitud, cuando los delitos más famosos se han gestado en países de avanzada. Ahora bien, si hablamos de ocio, en Colombia hay muchos maestros.
Impresiona la cantidad de desocupados que están al acecho en las redes sociales esperando la mínima oportunidad para cambiar el rumbo de la noticia; las especulaciones, las calumnias y los desagradables chistes sobre personas famosas, es una prueba fehaciente de que es muchísimo el tiempo libre que hay para algunos, que ponen a circular cuanta basura se ve. Hice un repaso al tema y en medio de la tarea corroboro que la única cuenta que tiene el arquero de la selección Colombia David Ospina, es la de tuiter, sin embargo, en Instagram  podemos encontrar varias a su nombre, que por obvias razones no las administra él, y lo que es peor, al tope de fotos y videos publicados por algún desocupado. Lo mismo sucede en el resto de las redes.
Una red social es un método de comunicación que marca tendencias en temas diversos. Les brinda la capacidad a sus usuarios de tener acceso a información que antes no podía, además que la inmediatez con la que se mueve esta información es importante para estar al día con la noticia. En un principio eran los jóvenes los atraídos, a medida que pasó el tiempo, el público presente en las redes sociales abarcaba hombres y mujeres de 7 a 70 años. Una gran mayoría está conectada a la red como única forma de distracción. La lectura que ilustra fue reemplazada por una cantidad exorbitante de basura cibernética que ha desinformado a un público que prefirió llenarse de mentiras y teorías no comprobadas.
Surgió entonces una enfermedad producto del desuso del internet que afecta el comportamiento humano, una saturación morbosa que hace camino a repetir lo que no debemos reproducir y a llenar de telarañas el aposento de nuestras neuronas, porque es tanta la mugre que tenemos en la cabeza que no le permitimos a nuestros pensamientos análisis alguno para entregar una postura propia frente a algo o alguien. El idioma por ejemplo, ya no lo es, la buena ortografía quedó en el pasado, por muchos llamados de atención, es un tema que dejó de importar y una herencia que le estamos dejando a las nuevas generaciones. Una vez vi un niño como de unos 10 años probando una Tablet que estaba en exhibición en un almacén, lo observaba porque me llamó la atención la astucia con la que manejó dicho artefacto, lo primero que hizo fue entrar a Facebook, y dentro de lo que escribió incluyó “xq” para referirse a “por qué”, a su corta edad imita uno de los tantos delitos que han cometido con la fuente madre de comunicación, el idioma.
La tarea es desde los hogares y las escuelas. Necesitamos una medicina que cure la estupidez que se apoderó de las redes sociales. Como también necesitamos resetear  nuestras mentes para ver si vaciándolas empezamos a notar mayor productividad.




sábado, 31 de mayo de 2014

¿CUÁNTOS MUERTOS MÁS NECESITAMOS?

En el año 2000, un día como cualquier otro amanecimos con la noticia de que un grupo insurgente se había tomado el municipio del Salado Bolívar, al que convirtieron en un matadero al mejor estilo de una película de terror. En ese febrero escarlata, el bloque norte de las autodefensas, comandado por alias “Jorge 40”, asesinó a más de 100 habitantes de ese corregimiento, incluida una niña de 6 años y una mujer de 65. Las muertes ocurrieron en la plaza del pueblo y a la vista de todos, donde ubicaron una mesa de torturas y sacrificio que ha quedado en la memoria de sus sobrevivientes. En esa masacre fueron asesinados dos familiares, Rosmira y su hijo Luis, a quienes recuerdo como si aún estuvieran vivos.

Pocos meses después, y a 30 minutos de ahí, la guerrilla de las Farc detonó una bomba en una ferretería del municipio de El Carmen de Bolívar, a cuyos dueños este grupo insurgente les estaba cobrando una extorsión no correspondida. Y como siempre los inocentes pagamos por una guerra que no nos pertenece, la explosión cobró la vida de tres niñas entre 13 y 14 años, quienes justo pasaban por el lugar del siniestro. Una de las víctimas fue mi prima hermana María Angélica, a quien igual recuerdo como si estuviera viva.

Cuál tragedia pesa más, ¿una protagonizada por la guerrilla, o la otra no menos dolorosa emprendida por los paramilitares? A la hora de repasar las estadísticas del terror, recuerdo que en la primera administración Uribe, aprobaron el proyecto de Ley, Justicia y Paz, cuyos objetivos eran la desmovilización, rehabilitación y reinserción a la vida civil de grupos al margen de la ley de guerrillas y autodefensas-paramilitares. Y adivinen el resultado. El solo hecho de que el actual Presidente esté negociando la paz, quiere decir que la anterior administración no cumplió con su programa de gobierno, y tampoco le cumplió al país.

Es preocupante entonces, que gran parte de los colombianos que piensan y deciden con criterio, elijan una alternativa llena de dudas y escabroso historial político, que más daño que bien ha hecho al país. Pero juzguen Ustedes. Ad portas de la segunda vuelta de elecciones presidenciales, a los colombianos nos han sugestionado con sus deshonestas campañas políticas que en vez de aclarar han confundido. Las Farc han protagonizado una guerra de 50 años que el Estado financia y la ciudadanía paga con sangre, pero el paramilitarismo también ha puesto sus muertos. Y son miles.

La tal seguridad democrática de la que tanto nos hablan es una farsa, nos dio tranquilidad en su momento y nos permitió regresar a las carreteras, sin embargo, y gracias a esa guerra que se masificó, se multiplicó el número de personas en situación de desplazamiento forzoso y el Estado gastó más de $21 billones en despliegue de seguridad, casi todo para combatir grupos de guerrillas. Imagínense esa inversión en educación y salud. En un país como Colombia, donde en materia de guerras está todo casi hecho, mi criterio como ciudadana, y también como víctima del conflicto, es que llegó la hora de probar haciendo la paz.

Los colombianos no queremos escoltas, ni agentes de Policía en cada esquina, queremos caminar tranquilos, sin guerrillas y sin las “convivir”. Nadie en este país tiene moral ni autoridad para reprochar los diálogos de paz, porque el proceso de guerra se hizo durante 8 años, y no funcionó. En cambio sí enriqueció más a los ricos y aumentó la miseria de los pobres. Aunque de lograr la paz, me preocupa el pos-conflicto. Para ello es necesario un plan de contingencia que evite lo que sucedió con la supuesta desmovilización del paramilitarismo, que ocasionó un feroz surgimiento de bandas criminales y pandillas juveniles que proyectaron la insurgencia.

El asesinato de un paramilitar no duele menos que el de un guerrillero. Así, a este país sin memoria solo le digo: vivir la guerra no es verla por televisión desde la comodidad de tu hogar, la guerra tiene un alto precio que solo conocen los que han puesto muertos en ella.


domingo, 25 de mayo de 2014

A LA BUENA DE DIOS

Está claro que ya nos fregaron, han sido muchas las gotas que han rebosado esta copa, y aunque nos hayan calificado como el país más feliz, retenemos en el alma un dolor acumulado que nos encanta porque el masoquismo es nuestra principal característica.

Hoy por fin se efectúa el tan esperado debate electoral, muchos pensaríamos que es el final de una estúpida batalla campal sumida en un incontrolable –dime que te diré- y aunque así lo anhelamos me lleno de pena al decirles mi pronóstico: esto apenas comienza. En Colombia estamos viviendo la misma situación de Venezuela al concluir que estamos divididos. Una mitad del país está con el senador electo  Álvaro Uribe y su candidato a la presidencia Oscar Iván Zuluaga, y la otra mitad está con el candidato presidente Juan Manuel Santos. Somos un chiste de país cuando veo que el principal escenario de guerra es el tuiter y los insultos las armas. Qué debemos esperar los colombianos de candidatos que hacen campaña agrediendo a sus opositores. La idea no es hacer que al otro le guste el candidato que yo quiera, pero señores, las cartas están echadas y de nosotros depende cuál escoger.

Esa pendejada de si elegir la guerra o la paz… no perdamos el tiempo. La guerra no se acaba con más guerra. Los personajes en mención no hacen nada ni dejan hacer. Fuera de las cúspides políticas, es decir, acá en los hogares, en el campo, en la esquina, la tienda, la plaza del pueblo, cada colombiano está recibiendo el ejemplo de nuestros dirigentes, unos se pelean y otros se hacen matar por defender a sus candidatos. Sobre pasamos los límites, y es momento de analizar el contexto: no es que no se respete el pensamiento ajeno, una cosa es el respeto al libre pensar y otra que marca la diferencia es hacer entender al compatriota que tiene los ojos vendados. El pasado ciclo presidencial contó con ocho años (dos períodos presidenciales) para acabar la guerrilla, y no lo hizo, lo que quiere decir que no cumplió con su plan de gobierno. La tal seguridad democrática se convirtió en pañitos de agua tibia, al país le quedó gustando tomar decisiones permanentes bajo emociones pasajeras.

Una decisión permanente es vender tu voto, y una emoción pasajera son los 50 mil pesos que recibes, y que no alcanzan para dos días de comida. Intenten no vender su consciencia y esos 50 mil se multiplicarán por más oportunidades, es cuestión de sentido común.
Refiriéndonos a los debates presidenciales que hemos tenido la penosa oportunidad de escuchar, nos damos cuenta que no hay nada serio ni estructurado en ninguna de las propuestas, no es nada diferente a lo que hemos escuchado antes. Todos los candidatos hablan del qué harán pero nadie dice cómo, y porqué sí creerles esta vez.

En Colombia tenemos un problema mayor al de la guerrilla o la pobreza, y es la misma barrera que impide el desarrollo en muchos otros países, hablo de la corrupción, mientras la haya todos sus derivados: desempleo, hambre, pobreza extrema, niñez sin educación, guerra, muerte, etc. seguirán presentes. Es cuestión de tiempo para darnos cuenta de que la suerte está echada y que faltan pocas horas para poner de nuevo el conteo desde cero y repetir durante cuatro años más la historia que ya conocemos, una de mentiras, de chuzadas,  con falsos testimonios, parapetos politiqueros, mermeladas, parapolíticos disfrazados y un pueblo cegado que vota por la ilusión de que esta vez será diferente.

Debe primar en Colombia la inversión en educación y salud. Cuando los grupos paramilitares supuestamente fueron desmovilizados, el resultado fue la creación de bandas criminales, o sea, el flagelo sigue presente. Si la guerrilla se desmoviliza, el resultado no será diferente y por una sencilla razón, en Colombia no hay suficientes oportunidades de desarrollo, la delincuencia es producto de la pobreza y la corrupción. La labor del Presidente debe iniciar por combatir la podredura de todos los entes del Estado, y empezar a educar más.

Ciudadano vote bien, piense en la historia, la de su país, la suya, analice los hechos, lea, indague, pregunte, hágase sentir, pero lo más importante ayude a su nación a elegir propuestas nuevas y con contexto, las campañas sucias y de clases políticas corruptas es un factor que Ud. y los suyos deben identificar. Suerte a todos y que Dios nos ampare.

domingo, 20 de abril de 2014

UN ADIÓS A ʻGABOʼ


Así como lo diría Gabriel García Márquez en su cuento La Viuda de Montiel, -el mundo está mal hecho… si Dios no hubiera descansado el domingo habría tenido tiempo de terminar el mundo.-
Recién me enteraba del mal estado de salud del orgullosamente escritor colombiano, lo primero que se me vino a la mente es que ojalá los medios de comunicación no fueran a saturar la noticia con falsos rumores, porque son como una peste, y de las peores, cuando se obsesionan con algún hecho como si no hubiera más nada que contar, sin embargo, aun cuando deseaba que no fuera tan pronto, su muerte llegó más rápido de lo que imaginamos. De inmediato cayó encima la otra peste de este país, esa que está llena de fanatismo y sufre de un delirio incontrolable de que aquello con lo que no están de acuerdo simplemente no debe existir, dando razón a la famosa frase que emitió un periodista cuando mataron a Jaime Garzón – país de mierda-.
Aún sigo absorta por el repudiable adiós que han dado a Gabito en su propio país, mientras en el resto del mundo le han rendido honores y dado gracias por su obra maestra que inmortaliza una nueva forma de contar historias, nos deja muy mal parados y corrobora que en Colombia padecemos una enfermedad mental ocasionada por la obsesión politiquera que se tomó las neuronas de gran parte de la comunidad de este país. Independientemente de las creencias religiosas y de la posición política de este gran escritor, la razón prima cuando, como colombianos, debemos dar gracias porque hay un motivo para que en el exterior hablen bien de nosotros; pero parece que la única imagen con la que estamos a gusto es con los asuntos de parapolítica, de guerrillas, de violación de derechos humanos,  de los picaderos de Buenaventura, de los niños que mueren de hambre en la Guajira, y la despreciable lista sigue. En fin, ahí si no hay protesta.

Un adiós a Gabo a la colombiana, como decía mi abuela – a la macha – y necesitaba morirse para yo saber por qué eligió vivir en México. Esta situación vergonzosa me recuerda a ese Concejal que pretendió censurar el más reciente video de Shakira, tildándola de inmoral y perjudicial para los jóvenes, una artista con tanto talento, inteligente y que ha aportado a la educación de este país mucho más que algunos gobernantes con ínfulas de grandeza de poder, pero aquí les presento el país que nos merecemos. Satanizar la muerte de García Márquez escudándola en la política, es un acto de incultura que raya en lo salvaje y lo irrespetuoso, porque son dos asuntos diferentes; su gran obra debe primar sobre lo demás.
Me abraza una sensación de orfandad mientras pienso las razones que tiene el Uribismo para atacar a Gabito, y a la vez una inmensa alegría, porque aún con su muerte no cabe duda que sus millones de páginas escritas seguirán haciendo historia de una forma positiva en todos los escenarios; en este contexto es muy pertinente recordar la frase «la mujer es como la buena literatura, al alcance de todos, pero incomprensible para los estúpidos». Pero mientras esa estupidez aflora, yo me sigo preguntando ¿Dónde estuvo el embrujo para tantas palabras escritas? Y en ese momento me paralizo dibujando en mi rostro una sonrisa que da las gracias a un hombre que merece un homenaje eterno por la magnificencia de su obra que cobró miles de faenas de literatura pura, narraciones de profundidad y belleza, con un lenguaje armonioso que solo se puede contar al mejor estilo de las vivencias de Macondo.

Gracias Gabo, el homenaje te lo hacemos todos los que interpretamos la magia que esconde dibujar una historia en letras, porque quienes emitan verbos hay muchos, pero que entiendan de la palabra escrita, muy pocos.

 

lunes, 10 de marzo de 2014

¿FELIZ DÍA DE LA MUJER? Y LA VIOLENCIA DE GÉNERO QUÉ

No hace mucho leía el testimonio de una mujer quien contaba su aterradora historia de abusos y torturas. Estuvo amarrada a un árbol, sujeta con una cabuya al cuello como si se tratara de un animal, durante seis meses fue la esclava sexual de un ejército de insurgentes en el Congo África, quienes la torturaron hasta el cansancio. Hoy, ya fuera del infierno narra su historia aún con la marca de la soga que rodeaba su cuello, embarazada y como si fuera poco con SIDA. De todos los testimonios que leí, éste, fue el que más me impactó, y es increíble que en este siglo todavía sucedan este tipo de abusos y que ni organizaciones internacionales y ni los mismos gobiernos ejerzan presión para poner un alto definitivo al tema de los abusos sexuales donde las mujeres (adultas y niñas) son las más afectadas.
Pero en nuestro país las historias de las mujeres y niñas de esta viña del señor no son menos crueles, a lo largo del conflicto armado colombiano varias generaciones de mujeres han sufrido múltiples actos de violencia y el reconocimiento de estos crímenes por parte de las autoridades ha brillado por su ausencia, algunas veces por falta de pruebas, otras por no denunciar y la que más me causa horror, por ser un delito excarcelable, en conclusión creo que todas las razones dirigen a un solo asunto, incompetencia y falta de interés. El sistema judicial prácticamente es nulo frente a la barbarie que vivimos las mujeres en un país indolente frente a este tipo de casos, porque aún si no hemos sido víctimas, el peligro al que estamos expuestas es inminente.
En contra de la violencia de género faltan mayores y mejores mecanismos tanto judiciales como educativos que contribuyan tanto a la preservación e integridad de los derechos de las mujeres como a más acciones en favor de la equidad de género. En Colombia (según Medicina Legal) los Departamentos con mayor índice de violencia de género es Valle del Cauca seguido de Antioquia y en tercer lugar el Atlántico, les siguen Norte de Santander y Cundinamarca. Solo en el primer semestre del 2013 se registraron en el país 514 feminicidios, mientras que 15.640 mujeres fueron víctimas de violencia intrafamiliar y otros 5.545 casos por abuso sexual. ¿Cuántos culpables han sido judicializados por cada uno de esos delitos que acabo de citar?
Frente a este panorama general de violencia de género, se evidencia que los casos de maltrato contra la mujer son el pan de cada día. Así, de acuerdo con datos de organizaciones no gubernamentales, hasta junio de 2012 se registraron 41 casos de homicidio y más de 2000 agresiones físicas y verbales contra la mujer en la región Caribe. Hasta junio del año pasado se registraron 18 asesinatos, de los cuales 11 se han cometido por la pareja o excompañero. Otros casos similares tuvieron lugar en la ciudad de Barranquilla entre los años 2010 y 2011 cuando se registraron actos violentos contra mujeres como los del barrio el Rebolo, con 74 casos, y en el barrio el Bosque con 71 casos. Aún existe impunidad y debe haber mayor fuerza y efectividad en los mecanismos judiciales tanto para las víctimas como para el perpetrador. Las víctimas, que en la mayoría sufren secuelas físicas y sicológicas, todavía no han recibido garantía alguna de que se les hará justicia. Esos retrasos han causado mucha indignación y cada vez es mayor la presión para que los culpables de la violencia de género paguen.
 El 8 de marzo no es un día para felicitaciones ni florecitas, debe ser una fecha para crear conciencia y recordar a las mujeres que han muerto en su estigma de sufrimiento. En cambio el día de la mujer sí deben ser los 364 días restantes del calendario, porque somos sinónimo de persistencia, ejemplo de lucha y reproductoras de la vida. Quien alce su mano para maltratar una mujer nunca debió ser parido de sus entrañas.

domingo, 9 de febrero de 2014

SOBRE EL DÍA DEL PERIODISTA

Hay un refrán muy curioso que dice: “con el periódico de hoy se envuelve el pescado de mañana”, y es que hasta en nuestra rutina diaria nos es útil unas cuantas páginas de papel periódico, pues es paradójico en lo que termina un trabajo que ha sido creado a contrarreloj y por decenas de manos que pululan periodismo a toda hora, escribiendo y entregando la información del día casi de manera celosa, como si se tratara del más grande tesoro.
Hoy 9 de febrero celebramos en Colombia hace más de un siglo, el día del periodista, una fecha a la que se une también el 4 de agosto día en el que se conmemora además la labor del comunicador social; y es en estas fechas donde los que ejercemos la profesión hacemos una pausa para reflexionar sobre todo lo que ha sucedido en la historia del periodismo en Colombia y entre alegrías y tristezas vemos cómo surge un ilimitado cúmulo de hechos que entretejen las páginas del periódico. Del periodismo vale la pena recordarlo todo, pero entre los hitos que más han marcado lastimosamente están los que nos han enlutado de manera cobarde e injusta. En los últimos 37 años han sido asesinados más de 140 periodistas y ¿saben por qué?  Por entregar su opinión, y la era del “pienso, luego me asesinan” sigue reinando. Uno de los críticos más recordados es Jaime Garzón cuya muerte sigue en la impunidad, y Guillermo Cano, cuyos nombres se han convertido casi que en una insignia del oficio. En ciertas zonas del país, es lamentable cómo algunos medios de comunicación dependen del “permiso” de grupos al margen de la ley para poder realizar sus informes. En otros casos sobre asesinatos, la impunidad está a la orden del día. No es fácil hacer periodismo así, pero lo continuamos haciendo porque en un país como Colombia, esta profesión no se hace con las manos sino con el corazón y la razón, aun cuando haya lunares que lo manchan.
Los diarios escritos, son los únicos documentos donde se puede dejar consignada la historia de una nación, marcando la pauta del acontecer cada 24 horas, pero con la nueva era tecnológica ese lapso de tiempo se ha reducido a minutos, porque las letras del periodismo están a la orden del día en todo momento. Qué mejor manera de celebrar el 9 de febrero, y es una invitación permanente a hacer buen periodismo, a no dejarnos intimidar por el miedo, no viendo la corrupción como una alternativa; el vestido de un periodista y el que nunca debe quedarse en casa cada mañana es el de la dignidad y la ética.
El mundo está revolucionando con las nuevas tecnologías y es indiscutible la influencia social que los medios de comunicación ejercen frente a los hechos mundiales. Estar informado es una necesidad más de los seres humanos, no puede pasar un día que no leamos, observemos o escuchemos noticias, ya hace parte de nuestras vidas. Por eso brindo por los buenos periodistas, los que ofrecen su opinión sin intentar dañar a nadie, que dicen la verdad sin tapujos, los que cuidan y respetan el idioma, hacen buen uso de la palabra y no satanizan la información buscando dobles intenciones, brindo por ellos y por esa labor impoluta que nunca deberá cesar.
Y termino mi columna recordando que el periodismo cultural deberá visitarnos más seguido, para que los jóvenes del ahora aprendan del valor real de nuestro lenguaje e idiosincrasia, adheridas al ejercicio periodístico,  es una invitación que a lágrima suelta y con un grito desesperado hago a todos los que han atentado contra el periodismo.

miércoles, 22 de enero de 2014

LENGUAJE INCLUYENTE, ¿NECESARIO O REDUNDANTE?


Soy una asidua defensora de los derechos humanos y reproduzco la voz de que el respeto hacia los mismos es el único camino a la paz en un país de intolerancia como el nuestro, y además soy mujer, suficiente indicador para amar el idioma sexista, pero no es así. Desde hace algunos años se batalla una lucha entre las defensoras de los derechos humanos y la RAE (real academia de la lengua española) por justificar la inclusión del género femenino en los discursos orales y escritos. Déjeme decirles queridas amigas, el género gramatical no tiene nada que ver con el asunto del sexo, y pienso que el tiempo que se gasta en este debate debe ser gastado en la verdadera defensa de la vida de los hombres (incluyo a las mujeres).
Cuando yo digo “todas las personas ejercitan sus músculos” aunque “personas” es femenino no excluye a los hombres, y “músculos” aun cuando es masculino no excluye a las mujeres. Entonces, es una total estupidez intentar llegar a una conclusión en un debate que si bien está tomando fuerza es absurdo y redundante, porque si queremos ser estrictos frente a una regla que obligue la presencia del lenguaje sexista la siguiente oración: “Aumenta preocupación de padres de familia por el alto consumo de drogas en adolescentes”, con un lenguaje incluyente iría así: “Aumenta preocupación de padres y madres de familia por el alto consumo de drogas en adolescentes y adolescentas”. Si algunas mujeres que se sientes excluidas piden sentido común para el tema, pues yo pido lo mismo, el idioma sexista es feo e inútil, acaba con la sintaxis del texto, porque repito, el género es un asunto gramatical, más no sexual.
Frente a esto, las posiciones encontradas no se hicieron esperar, el filósofo y catedrático de la Universidad Complutense Gabriel Albiac, afirmó: "Pretender modificar a voluntad el uso de las palabras es una exhibición de analfabetismo". Últimamente los discursos políticos refieren “presidenta”, “concejala”, entre otros adefesios idiomáticos. Déjenme explicarles algo: el participio activo del verbo ser es “ente”, es decir, el que es. Esto indica que cuando queremos denotar que una persona está en la capacidad de ejecutar la acción que indica el verbo, inmediatamente agregamos a la raíz su participio activo que es “ente”. Así, a la persona que preside se le dice presidente (independientemente de que sea hombre o mujer), lo mismo aplica para: adolescente, paciente, estudiante, palabras que se escriben igual, así nos refiramos a hombre o mujer, lo único que cambia es el artículo que se antepone, ejemplo: el estudiante, la estudiante. El paciente, la paciente. ¿Qué discriminación encuentran aquí?
Muchos analistas a nivel mundial han referido este tema. El siguiente es otro ejemplo de lo que sería la redacción con lenguaje incluyente que expresó Héctor Abad Faciolince, en un escrito que tituló “colombianos y colombianas, ¿ridículos y ridículas?” donde describe lo siguiente: “si el manual de estilo del periódico obligara a los periodistas a utilizar un lenguaje incluyente, el título -piden cadena perpetua para violadores de niños- quedaría así –piden cadena perpetua para violadores y violadoras de niños y de niñas- .” ¿No les parece que en la oración algo redunda?
La Academia desaprueba algunas guías que visualizan el lenguaje incluyente como una forma de tener en cuenta a la mujer (aunque esto no lo garantice), porque contraviene a las normas generales del español, más claro no canta un gallo. Como mujer defensora de los derechos humanos y del idioma, estoy segura de que este debate no eleva el respeto a la mujer por parte del público masculino. Más bien respetemos el legado de Cervantes, así como lenguas extranjeras respetan sus reglas.  No se trata de que el lenguaje evolucione, porque cuando hablamos de evolución está claro que surgen mejoras, todo lo contrario el tema en cuestión afea el discurso y es completamente innecesario.
Resultaría mejor armar un debate mundial sobre qué estrategia usar para educar desde la infancia en derechos humanos, cuáles son y cómo hacerlos respetar, ya que alrededor del tema se habla más de lo que se ejecuta, y que la emisión de datos e informes, sean sólo un valor agregado de ese intento por disminuir los índices de intolerancia. Continuamos en mora con la humanidad, el respeto por los derechos humanos de la mujer van más allá de un adjetivo sexista.

martes, 14 de enero de 2014

EL PRECIO DE VENDER EL VOTO

Ad portas de la jornada electoral, el movimiento político se calienta sobre todo en las zonas de mayor vulnerabilidad social y extrema pobreza. Las promesas van y vienen teniendo como valor agregado el abrazo y la sonrisa infaltables de políticos hacia los que dicen ser su pueblo. Habrá candidatos con dolor de patria, otros no tanto, pero corruptos muchos, quienes aprovechan el hambre y las exorbitantes necesidades de familias enteras para ofrecer el famoso trueque de “me das tu voto y te arreglo la casita con algunas láminas de cinc”. Una solución que resuelve un problema temporal.

El voto en blanco está ganando una fuerza tal, que ya muchos le empezaron a temer. $769 mil millones costarán estas próximas elecciones así que valdría la pena votar bien, empezar a quejarnos menos y actuar más. Cuando un político está detrás de la compra de un voto por 40 o 50 mil pesos, es porque su discurso carece de ímpeto y necesita disuadir al ciudadano de votar por opositores. En cambio para un ciudadano del común, vender su voto, implica que esos 40 o 50 mil pesos se conviertan en cuatro años más de ay ay ay. Las anchetas con dos kilos de arroz, una botella de aceite y una libra de lentejas que reparten en barrios marginales por esta época no va a disminuir el precio de la gasolina, no sacará familias de la pobreza extrema, ni hará que la salud en Colombia deje de ser un negocio.
Hace pocos días nos enteramos de que Colombia es un país feliz, y no lo dudo, pues la nación se desangra, siguen creando leyes en contra de los más pobres y a favor de los ricos, somos un mar de quejas, pero el día de las elecciones salen en masas a apoyar la politiquería y a vender su conciencia por unos cuantos pesitos que alcanzan para nada, y miles lo continúan haciendo a pesar de todo, eso es un indicio de que somos felices así, pero sobre todo, masoquistas. Los partidos políticos siguen confiando en la ignorancia de muchos para alimentar su imperio de injusticias, y lo logran con la compra de un voto. La ignorancia y el hambre son una mezcla fatal a la hora de votar, sin imaginar que la venta de ese voto está logrando cuatro años más de miseria para él y el resto del país.

La mayor sensibilización sobre el voto a conciencia se da a través de las redes sociales, pero no todos tienen acceso a ellas, los que están sumidos en la pobreza extrema no navegan en la red todo el día y la única cuenta que tienen es la de los días que llevan sin comer. Gustavo Bolívar dice: “Los votos que depositamos son el reflejo de lo que somos ¿libres, esclavos, ingenuos, engañados, ignorantes, cómplices, independientes?” Piénsenlo. Los papeles se invirtieron y parece que nadie se ha dado cuenta. Todos creen que el poder está en manos de las pocas familias de políticos que se han perpetuado en los cargos gracias a los mismos ciudadanos, pero el verdadero poder debe estar en el pueblo, quien elige a sus gobernantes pero así mismo los puede bajar de su trono (sería pertinente leer la Constitución Política de Colombia).
Deseamos desesperadamente que la desigualdad social acabe, que la educación llegue a más regiones, que el sistema de salud ofrezca mayores garantías a los ciudadanos, que la pensión llegue antes que la muerte, que los medios de comunicación colombianos sean más imparciales y menos sensacionalistas. En otras palabras, necesitamos penas agresivas para políticos corruptos, pero sobretodo que nos mentalicemos que los únicos responsables de la situación política, económica y social de Colombia, somos nosotros.

No todos son enemigos de la democracia, hay candidatos buenos también, así que nos queda analizar a fondo las propuestas de cada uno, escucharlos y elegirlos no por su cara, ni por el regalito que nos dio, porque es elegir lo mejor para todos y no para unos cuantos. Amigo ciudadano no bote su voto.

 

 

viernes, 20 de diciembre de 2013

LA NAVIDAD Y LOS EXCESOS


El total y único sentido de la navidad es celebrar como su nombre lo indica la natividad (nacimiento), y es para los cristianos una festividad que reúne a la familia para ovacionar el nacimiento de Jesús, aun cuando existen varias teorías sobre el origen del 25 de diciembre como día de la navidad. Durante miles de años hemos rendido culto a los actos representativos, imágenes y objetos de esta fecha, muchos de ellos sin pertenecer a nuestra cultura, por dar un ejemplo el infaltable árbol de navidad cuyo significado es más decorativo que religioso.

En fin, era importante para mí remontarlos a algunos puntos sobre el origen de la navidad y así recordar que el sentido de esta fiesta desapareció en el instante en que decidimos dejar de pensar y sentir para ser una copia poco auténtica lejos de lo que nuestra historia nos ha dejado. Pero ¿qué es lo verdaderamente importante para la mayoría de las familias? ¿Cuándo sentimos que diciembre fue lo máximo? Pues cuando se ha estrenado ropa y calzado y se ha ingerido el suficiente licor, porque para muchos es la mejor forma de celebrar el nacimiento del Hijo de Dios.
En la navidad, la mayor época de gastos en el año, tenemos que arreglárnosla para decorar la casa decentemente y acorde con las últimas tendencias en diseños navideños (así el vecino no nos tachará de simples), si en un año el color que predominó fue el azul, en el próximo será el dorado, y así nos la pasamos copiando lo que la moda nos indique. Y ni hablar de los regalos, porque si no los damos ni los recibimos, no tuvimos navidad, es más la consideraríamos una época que se pasó en blanco. De hecho, para muchos, el acto de regalar está por encima del verdadero mensaje de la época: unión, fraternidad, compartir, pero no cosas materiales, a veces se comparte más brindando regalos intangibles como escuchar a aquella persona con la que nunca te has sentado a conversar. Son cosas de gustos, pero lo que sí no se discute, es la vuelta monstruosa que ha dado el sentido de la navidad.

El otro problema añadido a los excesos, es ese mecanismo estúpido de la conservación u ostentación: el precio. No queremos parecer un tanto tacaños al ofrecer dádivas de poco valor comercial, por ello nos agarramos de la mejor marca y el objeto de moda para nuestros aguinaldos como la mejor tarjeta de presentación. El otro martirio del bolsillo y el más delicioso a la vez, es la gastronomía; los excesos con las famosas recetas culinarias de navidad roban el mayor tiempo en el mes de diciembre, con semanas de anticipación las familias empiezan a preparar en cantidades exageradas los deliciosos manjares, que aún en la llegada del año nuevo estamos disfrutando.
Pero el exceso que sí se vale es el del alto costo de los tiquetes de viaje, todos comparten la alegría de trasladarse a otros lugares para reencontrarse con sus seres queridos, y es ahí cuando no importando los sacrificios la navidad se convierte en la excusa perfecta para sacar lo bueno que hay en cada uno. En algún tiempo odié la navidad, porque todo era felicidad temporal, me preguntaba una y otra vez porqué esta fraternidad no se extendía al resto de las épocas del año, la respuesta aún no la concluyo, solo me queda por deducir que este mes trae una magia inexplicable que nos hace gastar dinero como locos, tanto, que no nos da tiempo (a los creyentes) de valorar el significado de la natividad.

Navidad tiempo de excesos, de tarjetas de créditos desbordadas, momento de aumentar kilitos sin remordimientos, de reconciliación, de rumba, en fin, cada quien la vive a su gusto sin detenerse a pensar que lo único que estamos haciendo es hacer de diciembre, el mes del mercadeo más agitado del mundo. Sin más palabras, feliz navidad para todos, ámense y saquen bien sus cuentas, no sea que el 2014 los espere llenos de deudas.

 

 

lunes, 18 de noviembre de 2013

LA RADIO, LENGUAJE Vs. RATING

  “Erda loco, la bareta da pa´todo”, “mami quiero darte mi corazón, pero como lo que soy es carpintero, te voy a dar es clavo”, le decía un locutor barranquillero vía telefónica a una oyente. Estas frases un tanto ordinarias y carentes de intelecto, es el diario vivir de los radioescuchas en la ciudad de Barranquilla, si bien no es bueno generalizar, cabe aclarar que no todos los diales adoptan el mismo lenguaje.  La radio FM se ha convertido en un dolor de cabeza para muchos; sobre el tema nos hemos referido miles de veces, pero el descontrol continúa como el primer día.
Para hacer este escrito me exigí la difícil tarea de escuchar una jornada casi completa de radio FM. Qué barbaridad. Me sentí agredida, no me divertí y lo peor, no me aportó nada bueno, es más, si no es por este escrito, diría que perdí el tiempo escuchando radio. La idea no es hablar de algunos locutores en especial porque entonces necesitaría muchas páginas, es tan solo cuestión de crear consciencia y que más de uno se pellizque, ya que la locución de algunos personajes se resume en una constante burla y falta de respeto sobre todo a la mujer, no sé si el fenómeno es porque  la mayoría de los locutores son hombres, o simplemente por ser el género femenino la diversión para todos los gustos. Lo más triste, es que la mayoría de las mujeres que se comunican vía telefónica a esos espacios radiales, disfrutan cada babosada emitida por el locutor, en algunos casos pensaría que ni entendieron que fue un insulto.

Es bien sabido, que este medio juega un papel decisivo en la construcción de una nación, es la radio la que ofrece inmediatez, antes de verlo en la televisión o leerlo en la prensa, lo hemos escuchado en alguna emisora. Cuando un locutor se justifica diciendo “eso es lo que le gusta a la gente”, es una demostración más de la falta de ingenio o incapacidad de hacer propuestas que realmente sean constructivas para la sociedad y no hacer de ésta, un lenocinio, que en este caso es narrado con toda la morbosidad a través de los micrófonos. Recordemos el penoso caso de mujeres que se desnudaron en público a cambio de adquirir un boleto de entrada a un partido de Colombia, o de oyentes que llaman por teléfono a participar en el tema del día, y por alguna razón la conversa locutor-oyente termina con un un tinte sexual.

El famoso y muy respetado Chelo De Castro en algún momento decía que algunos locutores no comentan, sino que eructan. En la locución encontramos de todo, excelentes voces complementadas con su lenguaje respetuoso y comentarios nutridos intelectualmente, otros comentaristas que quieren ser más barranquilleros de lo normal, pasando de ser un bacán a ser “chabacán”, dos elementos completamente diferentes, así mismo el ser “mamagallista” y ser “perrateador”, este último término que en el costeñol barranquillero significa: burlarse de algo o alguien al punto de humillarlo.

 
Sucede entonces que como eso es lo que gusta a la gente, debemos bajarnos como medio de comunicación a su nivel cultural y educativo y olvidar que debe prevalecer un compromiso social que estimula los valores; la radio en sus inicios aparte de informar, enseñaba, formaba, ahora se convirtió en un espacio para el “perrateo” y el ocio. Pero no solo este factor preocupa, mientras crecen los locutores con ínfulas de dioses frente al micrófono, crecen también niños y jóvenes con el sueño de llegar a ser como ellos. Yo, desde mi oficio de docente conozco más de un estudiante imitador o reproductor de todo lo que en locución no debe hacerse.

El rating está siendo más importante que el respeto a la audiencia, no importa qué tan estúpido y banal pueda ser el contenido de un espacio radial en FM, siempre y cuando se esté captando audiencia suficiente para mantener los primeros lugares de sintonía. Muchos de los espacios radiales representan una amenaza para la pérdida de valores porque se extralimitan en el mal uso del lenguaje y en el tratamiento de temas serios y delicados como el sexual, teniendo en cuenta que no se puede controlar que menores de edad escuchen ese tipo de programación. Recordemos que en casa criamos a nuestros hijos, pero los medios de comunicación están dentro del rango de formadores también, por ser complemento para una educación social.

jueves, 14 de noviembre de 2013

EL CUARTO PODER



En mi época de estudiante de Comunicación Social hace 13 años, cuando empecé a dar valor al conocimiento que me enfundaban mis profesores, grandes todos y merecedores de una calidad humana y profesional incalculable, por mencionar algunos a Jorge Peñaloza, Jaime De La Hoz y Germán Hennessey con los que he tenido el honor de compartir escenario laboral, la perspectiva que teníamos frente a los medios de comunicación era muy diferente a la que tenemos hoy día. En ese año (2000) iniciaba mis pininos en el Canal Regional Telecaribe y aún no conocía muchos detalles del medio. Experimenté en la presentación y me di cuenta que los más bellos reinaban en el set de TV., luego en la reportería donde descubrí que el verdadero periodismo está en la calle, más adelante encontré en la escritura mi fuente máxima de expresión y la mejor forma de perfeccionar la afinación de pluma y sentido periodístico.

Ha pasado poco más de una década y todo ha cambiado de lugar y perfil, no es precisamente un cambio beneficioso y cada vez el detrimento es mayor. Hace 40 años por ejemplo, el periodismo se veía como un oficio de alto respeto y dignidad que se jugaba entre escenarios intelectuales y políticos, la ejercían personas, empíricas o no, con mentes brillantes y actitudes correctas. El cuarto poder, llamado así precisamente por la influencia que tiene la prensa en los diferentes temas mundiales, es un campo que se halla en perpetua expansión y donde la corrupción y la parcialidad han llegado.

En Colombia se ha constituido en práctica de algunos medios de comunicación la pérdida de objetividad de la información, entre tanta competencia por agarrar primero la chiva periodística se pierde el rumbo real de la noticia. Hay de donde ver, leer y escuchar, y sucede que lo que dice un medio no es lo mismo que confirma el otro, y ni hablar del enfoque. Hay que destacar que la objetividad de la información es inexistente, pero es la pretensión de los espectadores, quienes se refugian en la prensa para conocer la verdad de un hecho. La política y sus actores influyen en gran medida en esta situación, que en su afán por alcanzar el poder, hacen uso de profesionales de la prensa para adoptar el mejor perfil frente a los medios.

La formación del periodismo colombiano es bien visto en el exterior, prueba de ello los numerosos comunicadores que triunfan en medios mundiales. Las facultades de este oficio en el país gradúan anualmente 4.500 comunicadores, y el mercado laboral no absorbe suficientemente a los egresados, la plaza es cada vez más escasa y competida, pero no porque no haya donde trabajar, sino porque el sartén del mercado periodístico lo tienen unos pocos agarrado por el mango. No basta ya con tener el título y ser bueno en el oficio, es importante ser amigo del más poderoso y hasta tener una cara bonita.

Siguiendo con el tema de la objetividad, la revolución de los medios ofrece un modelo cultural uniformado con la visión de quien hace la noticia. El vestuario, el dialecto, la música, qué ver y qué oír ya no es decisión nuestra, es un molde impuesto también por la prensa que tiene relación con la parcialidad como marco de referencia de qué se debe o no difundir. La pantalla del televisor muchas veces nos muestra historias erróneas y mal contadas brindando un panorama que dista de la realidad. Pero ese es el periodismo de hoy, uno que cualquier anónimo puede hacer; esa realidad maquillada es la que conoce el resto de la humanidad.

El periodismo es una actividad sumamente delicada, requiere de un alto sentido de la ética y una formación que nunca termina, se necesitan profesionales con agallas que conozcan e identifiquen la diferencia entre hacer periodismo por ideales o por negocio. O como dice Kapuscinski “si antes la prensa tenía como fin reflejar el mundo, ahora los grandes medios se limitan a reflejar su mundo compitiendo entre ellos. Ya no interesa tanto lo que sucede afuera, sino que los demás no se adelanten, que no publiquen algo que ellos no tienen.”

 

 

 

 

 

 

lunes, 4 de noviembre de 2013

MUJER NO ES SINÓNIMO DE POBREZA


Sentada en el auditorio escuchaba atenta la exposición de Cecilia López Montaño, conocida por todos por su larga carrera política y una aliada del empoderamiento económico de la mujer. Cada vez que pronunciaba palabra, más perpleja me quedaba frente a un tema que me incumbe, no sólo por pertenecer al género femenino, sino porque es un problema de nuestra sociedad que viene de tiempos arcaicos, y es la desigualdad de género. Yo creo más bien que las generaciones han malinterpretado esa parte de la biblia que dice que Dios nos extrajo de una costilla de Adán.

Por siglos hemos estado sumidas a la sombra de los hombres en todos los aspectos de nuestra vida, la gran mayoría de las veces, por no decir todas, por el hecho de tener que dedicarnos a la maternidad. Pero resulta, que la famosa economía del cuidado, término famoso en Latinoamérica y desconocido por muchos en este país, es tema de debate que refiere todo trabajo doméstico poco recompensado, como el cuidado a otra persona por ejemplo. Este fenómeno ha demandado pensar en la idea de que las mujeres somos más pobres que los hombres, vinculada esta situación al creciente número de mujeres como jefes de hogar.

Independientemente de la definición de la pobreza de género, se ha evidenciado que hombres y mujeres sufren la pobreza de formas diferentes, teniendo en cuenta la posición geográfica, cultural, la edad y otros factores no menos importantes que determinan un impedimento para ponerle frente. Las mujeres cargamos con el mayor peso del hogar y sin recibir un solo centavo de remuneración; lo anterior, como no tiene un valor de mercado, no reporta los beneficios económicos y sociales que el trabajo remunerado sí conlleva, caminando a un único camino, el de la independencia económica, un estigma que tiene que desaparecer, porque ese cuento de que somos el sexo débil y por eso nos tienen que violar, cachetear, gritar, acribillar y encima de todo quedarnos en casa lavando y planchando, debe ser erradicado del planeta, teniendo en cuenta que este flagelo no es tradicional de Latinoamericanos, es una fusta viviente en toda la estratósfera .

Según Cecilia López, la revolución de la mujer enardeció su actividad para la década del 90, pero disminuyó entrado el siglo XXI, escenario donde se mantiene la discriminación de la mujer, sin poder tener acceso a muchos sectores del mercado laboral eso sin mencionar las innumerables barreras que llevamos a cuestas para obtener un exquisito desenvolvimiento en la sociedad, como las responsabilidades familiares (porque aún desde el trabajo seguimos solucionando los asuntos del hogar), los prejuicios sociales que nos condenan y la discriminación por parte de empleadores, tendencias que hacen parte de nuestra cultura y que no nos permite llegar a la presidencia de un país ni mucho menos.

Estamos resumidas a un pequeño número de oficios bajo el miserable pretexto “ese trabajo no es para mujeres”, aún en estos tiempos de supuesta globalización y progreso cultural y post-modernista, donde el machismo no permite tampoco igualar o superar los sueldos. La búsqueda de igualdad de género debe continuar en una lucha constante que no tenga que ver con espacios ni tiempos, es necesaria y justa además. No deseamos tampoco que los hombres se queden en casa cuidando terceros, pero sí que reconozcan, por lo menos, nuestros derechos y los respeten. Recuerden que todos en el mundo salieron del vientre de una mujer, razón suficiente para perpetuar un respeto hacia el género.

Existe un estrecho vínculo entre pobreza y violencia a la mujer, pero ese es otro tema. Así las cosas, es impostergable seguir batallando la guerra de la desigualdad de género y que el Estado se mantenga en sus políticas de erradicar la pobreza. Cuando mujeres y hombres trabajan en igualdad de condiciones en un mercado laboral, la economía se activa, crece la necesidad de asistir a centros de educación y mejoran las condiciones de vida. Los hombres deben dejar de decidir por nosotras y a su vez las mujeres debemos sacudirnos y utilizar nuestra mejor arma: sin nuestra fuerza el mundo sería como un océano sin agua.

 

lunes, 7 de octubre de 2013

CRIANZA MODERNA, ENTRE FRACASOS Y VICTORIAS



Soy una madre de la nueva era y a veces me siento confundida, en un lado del ring tengo a los veteranos que desde mitad del siglo pasado vienen experimentando el tema de la crianza, y del otro lado a los padres del presente siglo aquejados y con un argumento que nos lleva a pensar que los métodos para la educación de nuestros pequeños debe basarse en los recientes estudios sicológicos, determinando que el éxito de la relación padres-hijos es la comunicación a través del diálogo.
Hoy día vemos cómo nuestros jóvenes se desmoronan sumergidos en una sociedad puerca y desmoralizada donde todo está permitido menos hacer respetar los derechos del ser, las estadísticas muestran cada vez a más menores de edad delinquiendo, perdidos en la drogadicción, alcoholismo, amando al dios del dinero y prefiriendo una vida sin sacrificios. La culpa se la echan a la famosa “era del merecimiento” título que le han colocado a algunos métodos erróneos de educación moderna. Ahora bien, los adolescentes que oscilan hoy en edades de 14 a 17 años, nacieron en la década del 90, en esa época aún no teníamos claro algunos conceptos sugeridos a la crianza contemporánea ya que la dádiva paternal vino después del 2004 aproximadamente, y las nalgadas y la chancleta quedaron en la historia para evitar traumas en los niños.

La reprenda antigua sugiere castigos con dolor, gritos y hasta humillaciones, o quién, nacido hace más de veinte años no recuerda un grito de la mamá delante de los amigos. Las familias de hoy y que crecieron bajo ese modelo, son los que intentan criar a sus hijos con un patrón que más parece un híbrido, es decir, una mezcla del antiguo modelo y las normas actuales cuyos estudios arrojan que éste último es donde hay mayor realización personal y social.
Este modelo de crianza sugiere a los padres seguir las instrucciones de muchos libros especializados en el tema; los que hemos tenido la oportunidad de leer algunos ejemplares, nos podemos dar cuenta que un libro y otro no se terminan de poner de acuerdo, ya que el estudio del primero refuta lo que analiza el segundo. Es aquí donde vienen las confusiones. Estamos tan ocupados intentando experimentar lo que nos dice uno o varios libros al respecto y olvidamos lo más importante: las propias necesidades de nuestros hijos, recordemos que cada niño tiene una personalidad y por lo tanto una necesidad única de crianza. Aun cuando los libros son buenos porque nos sirven de guía, debemos saber identificar el problema y preguntarle al niño qué necesita y cómo se siente al respecto de… no me refiero a malcriar, sino a conocer el espíritu mismo de nuestros hijos y llevar una ruta instintiva en su educación, en otras palabras, un equilibrio que no nos permita ser indulgentes pero sí muy atentos y pendientes de cada detalle.

Volviendo al tema de la vehemencia en los jóvenes de hoy, producto sin duda de su crianza, razón tienen algunas instituciones educativas cuando promocionan la frase “aquí se imparten conocimientos, el niño debe venir educado de casa”. De la formación que demos a nuestros hijos, así mismo será su adultez. En estos tiempos son demasiado los distractores que nos hacen fracasar en la tarea, por ejemplo: a un niño hiperactivo preferimos tranquilizarlo dándole un aparatico con programas de videojuegos que estimulan la mente asesinando monstruos o aniquilando objetos extraños, después se preguntan por qué ese joven se comporta de una manera u otra. Hace unos días escuché algo que llamó mi atención, en un restaurante de EE.UU. colocaron en la entrada una cajita de madera, los comensales que guarden ahí su celular obtendrán un 10% de descuento en su factura, una estrategia magnífica para estos tiempos donde la familia ya no aprovecha este espacio para estimular el diálogo.
La mejor herramienta para formar seres ecuánimes es conectarnos con nuestros hijos y a través de un diálogo constante y persistente conocer su interior, establecer sus principales necesidades y ayudarles a convertir las debilidades en fortalezas, cualidades que serán su propio sello en la sociedad.